El Comercio Justo tiene una historia de más de cincuenta años. Después de la segunda guerra mundial y en el proceso de descolonización de muchos países del llamado tercer mundo, grupos solidarios empezaron a comprar productos provenientes de organizaciones de productores en el sur, “Comercio Si, Caridad No” fue el lema. En este contexto, se establecieron tiendas propias del “tercer mundo” donde clientes solidarios con la causa de la justicia compraron artesanías, después también café, miel y otros productos. Fue un importante inicio de un mercado solidario, aunque el alcance fue muy reducido tanto por el volumen de ventas como por la poca incidencia en la realidad de los productores. |
| |  | | A fines de los ochenta, pequeños productores organizados del sur promovieron en el norte la idea de crear un mercado alternativo más amplio, poniendo los productos de las organizaciones en las tiendas y supermercados. Así nació en 1989 en Holanda la primera iniciativa de un organismo de certificación de Comercio Justo, con el sello Max Havelaar. La iniciativa surgió de manera conjunta entre la cooperativa indígena de café orgánico UCIRI de México y la Fundación Solidaridad de Holanda. Francisco VanderHoff Boersma en México y Nico Roozen en Holanda coordinaron el surgimiento del primer mercado del Comercio Justo con productos reconocidos por un sello promotor de productos de los pequeños productores organizados en el mercado, garantizando acceso y precios justos a los productores. Inicialmente se lanzó el sello de garantía en Holanda y ahora existe en 21 países de tres continentes, entre ellos, México. |
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